Cientos de personas fueron evacuadas de sus hogares en Wellington, la capital de Nueva Zelanda, debido a olas de hasta 11 metros que azotaron la costa.
El alcalde Andrew Little declaró el estado de emergencia ante la intensidad del oleaje en los suburbios costeros. Se instó a los residentes a mantenerse alejados de la costa sur y se advirtió que los equipos de emergencia no acudirán a zonas de riesgo.