Se continúa el análisis sobre el reglamento para la designación de jueces, destacando la importancia de la objetividad en el proceso. Se enfatiza que la participación política en el Consejo de la Magistratura es aceptable, pero debe evitarse que derive en "amiguismos" que perjudiquen la elección de los candidatos más capacitados.
Se reconoce que siempre habrá un grado de subjetividad inherente a la evaluación de los aspirantes, dado que el Consejo es un cuerpo colegiado con diversas visiones sobre lo que constituye un buen juez. Sin embargo, el objetivo es minimizar las prácticas discrecionales y asegurar un proceso más transparente y equitativo.