Nueva Zelanda se encuentra en estado de emergencia debido a un fuerte temporal que azota la costa sur, provocando olas de hasta nueve metros y vientos intensos. Las autoridades han ordenado la evacuación de cientos de residentes.
Se han cancelado vuelos y transbordadores, y varias rutas costeras se encuentran cerradas. El servicio meteorológico advierte sobre la continuidad de las condiciones extremas, representando un riesgo para la navegación y la seguridad poblacional.