Se presentan dos casos más de mujeres descuartizadas y encontradas en bolsas de consorcio: Brenda Torres (24 años) y Camila Merlo (23 años).
Ambas víctimas eran trabajadoras sexuales y tenían adicciones, lo que las ponía en una situación de extrema vulnerabilidad.
Se menciona que un paraguayo, defendido por la abogada de la familia de Agostina, está detenido por uno de estos casos, pero los propios presos sugieren que es inocente y que podría ser un "perejil".