Nicolás afirma que las mozas que atienden en Malibú son mujeres y niega que se sienten en la falda de los clientes. Sin embargo, se le cuestiona por qué no están registradas y si cobran en blanco, a lo que responde negativamente. Se menciona que Marcelo, el dueño, no tiene empleados registrados.
Se discute la falta de empleados registrados y la posibilidad de que las mozas sean menores. Nicolás asegura que todas tienen el carnet de manipulación, requerido por la municipalidad, pero se le replica que este carnet se obtiene con el CUIT y que no garantiza que no sean empleadas "en negro".