Se introduce la figura del rey Saúl y se plantea la "mentira más mentirosa del mentiroso" en relación a su trágico final.
Se narra cómo Saúl, herido en batalla y convencido de su inminente muerte a manos de los filisteos, se quitó la vida.
Saúl era el rey de Israel. Arqueros lo alcanzaron a herir gravemente, los arqueros del enemigo, los filisteos, una guerra. Entonces Saúl se quitó la vida. Saúl tomó su propia espada y se mató él mismo.
Se cuestiona la certeza de Saúl sobre su muerte y se adelanta que una profecía fue determinante en su decisión, sugiriendo que pudo haber sido engañado por una "profecía mentirosa".