Se narra la tensa relación histórica entre el público de Los Redondos y la policía, exacerbada tras el caso Walter Bulacio. Se menciona la labor de "la negra Poli", manager de la banda, quien mediaba ante la policía para garantizar la seguridad de los asistentes.
Se destaca el extremo cuidado que la banda tenía por su público, pero la masividad de los eventos hizo que la situación se volviera incontrolable. La relación entre el público y la policía se caracterizó por la tensión constante, agravada por la presencia de diferentes fuerzas de seguridad.