Emiliana visita una joyería para cotizar joyas heredadas de su abuela materna, con la intención de invertir en un proyecto de negocio familiar: una pastelería boutique en Buenos Aires, inspirada por su abuela Rosalina.
Las piezas incluyen joyas de platino con brillantes y zafiros, que datan de la misma época. Emiliana no tiene un valor estimado de las alhajas y busca financiación para su emprendimiento repostero.