Se compara el fenómeno del Indio Solari con el de Maradona, ambos considerados fenómenos políticos que trascienden su ámbito original (música y deporte, respectivamente).
Se contrapone a Messi, un admirable jugador pero distante de la política, con Maradona, cuya figura tuvo una fuerte carga política. Se menciona un supuesto error de Messi al sonreírle a Trump.
Se destaca la capacidad del Indio Solari para generar comunidad y priorizar la construcción de una sociedad más justa por sobre los egos personales, a diferencia de otros fenómenos.