Se expresa asombro ante la actitud de una abogada que defiende a los investigadores que siguieron una pista errónea en el caso de Agostina, en lugar de buscar la verdad.
Se cuestiona quién financia a estos abogados y si se trata de una cooptación de las víctimas. Se señala la gravedad de que la familia de la víctima se entere que la investigación oficial fue errónea durante días, mientras la abogada defensora de los investigadores repite los mismos argumentos del fiscal.