Un informe del Instituto Peterson para la Economía Internacional revela que la guerra en Irán genera mayores pérdidas económicas para Europa y China que para Estados Unidos. Si bien se observa una aceleración del crecimiento global y un repunte de la inflación, los costos se distribuyen de manera desigual. La brecha se explica por la estructura energética de cada región: Estados Unidos importa solo el 46,2% del petróleo que consume, mientras que países como Francia, Alemania e Italia dependen en gran medida de las importaciones.
Las consecuencias económicas también afectan a economías asiáticas como India y Malasia. En un escenario de crisis temporal con precios de energía elevados, el PBI estadounidense retrocedería un 1,2%, Europa Occidental un 1,6% y China un 1,8%. Las economías asiáticas fuera del Golfo Pérsico acumulan las mayores pérdidas, con India perdiendo hasta un 3,1% de su PBI.
La dependencia de importaciones de petróleo varía significativamente. Filipinas lidera con el 95,5% de su consumo cubierto por importaciones, seguida por Japón. China, a pesar de tener grandes reservas estratégicas, importa el 44,3% de su petróleo, exponiéndola a las turbulencias del mercado global. El informe proyecta caídas del PBI para Estados Unidos, Europa y Asia en caso de una crisis prolongada con precios altos de la energía.