En Mar del Plata, se desató una violenta confrontación en el Consejo Deliberante durante el debate sobre la regulación de las aplicaciones de transporte de pasajeros (como Uber) y su convivencia con los taxistas.
La discusión, que involucró golpes de puño y vuelos de sillas y vasos, impidió el tratamiento de tres proyectos presentados. Los taxistas y las empresas de apps no lograron llegar a un acuerdo, evidenciando la persistente tensión entre ambos sectores.
Se señala que, si bien las aplicaciones inicialmente ofrecieron precios más bajos y mejor calidad de servicio, estas ventajas se han desdibujado con el tiempo. Muchos taxistas han adoptado las aplicaciones para poder trabajar, generando una convivencia a veces confusa donde taxis y autos de app operan indistintamente.