Se critica al gobierno de Milei por su "desprecio a lo popular" y su supuesta incapacidad para organizar un velatorio, en contraste con la labor de Axel Kicillof.
Se describe el fenómeno de los Redonditos de Ricota y el Indio Solari como algo "revolucionario" que rompe con el "tecnocapitalismo" al fomentar la unión de los cuerpos y la creación de comunidad.
Se señala que un gobierno "fascista, miserable y reaccionario" no puede soportar la celebración colectiva, el contacto humano y la comunicación popular, sintiendo "asco" y "repulsión" por lo popular.
A pesar de la tristeza por la pérdida, se celebra la armonía y paz con la que se desarrolló la despedida del Indio Solari, demostrando que "el odio no ganó".