Se genera extrañeza por el hecho de que nadie haya visto a Luciana salir del colegio o en su trayecto habitual. Se compara con la dinámica de los pueblos del interior, donde los movimientos son más observados.
Se considera el horario de la siesta como un momento de menor circulación, pero aún así, la ausencia total de testigos resulta inusual. Esta falta de avistamientos alimenta las dudas sobre las circunstancias de su desaparición.