Representantes de la Asamblea Ni Una Menos, como Soledad Díaz García, reclaman el cierre de la escuela donde Luciana Barrios fue vista por última vez. Argumentan que la institución debería ser preservada como evidencia y para que la comunidad educativa se sume a la búsqueda.
La decisión de mantener las clases en funcionamiento genera sorpresa y malestar, considerando que la escuela es el último lugar donde se vio a Luciana. Se cuestiona la falta de acción por parte de las autoridades educativas ante esta situación.