Belén Jiménez, esposa de Javier Caumont (hijo de crianza de María Rosa Fugazot), expresó su profundo dolor y la dificultad de despedir a quien consideraba una madre.
Jiménez relató cómo María Rosa Fugazot se refugió en el trabajo tras la muerte de su hijo René, pero que su deterioro físico y anímico era evidente, llegando a descuidar su alimentación y su salud.
Se menciona que Javier Caumont, adoptado por Fugazot a los 9 años, también la despidió conmovido, recordando el fuerte vínculo que los unía y cómo ella lo ayudó a ser un buen padre para René.