El reencuentro con su hijo Mateo tras el viaje a la Antártida fue un momento de profunda emoción. La primera pregunta del niño, "¿Y Mateo?", evidenció la inmensa necesidad de conexión familiar y la importancia del vínculo paterno.
Se reitera la dificultad de la separación, especialmente al dejar a un bebé tan pequeño. La experiencia, aunque enriquecedora a nivel profesional, deja una marca imborrable en el plano personal y familiar.