Durante una transmisión en vivo por TikTok, el presentador Dogo se vio en la necesidad de desmentir que era una inteligencia artificial. Usuarios de la plataforma, sorprendidos por la "perfección" de su imagen y su forma de comunicarse, cuestionaron si era real o un producto de la IA.
Dogo, ante la incredulidad del público, decidió activar la cámara para demostrar que era una persona de "carne y hueso" con "sentimientos". Esta situación refleja la creciente dificultad de distinguir entre la realidad y las creaciones de la inteligencia artificial, generando debates sobre la autenticidad en el entorno digital.