La tensión entre Fátima Flores y Norberto Marcos escala por los derechos artísticos de los espectáculos. Marcos insiste en que él es el creador de gran parte del contenido, incluyendo personajes e imitaciones, y que Fátima desarrolló su talento a partir de sus ideas. "Fátima es una creación mía", afirma el productor.
Flores, por su parte, argumenta que si bien trabajaron juntos durante años y él aportó ideas, después de la separación, la composición artística de los espectáculos es enteramente suya. Señala que ella es quien pone el talento y el esfuerzo en el escenario, y que las modificaciones posteriores a la ruptura corresponden a su autoría.
La discusión se centra en definir quién posee los derechos sobre el material creativo, especialmente el posterior a la separación. Se compara la relación productor-artista con la de un músico y su productor, donde ambos son importantes pero el artista es quien brilla en el escenario.