Diego expresa su desagrado ante la inteligencia artificial que recrea encuentros de músicos. Considera que, si bien puede ser visualmente atractivo, carece de la emoción y la historia real que conecta a las personas con sus ídolos.
Argumenta que cada artista tiene una historia única y momentos compartidos que la inteligencia artificial no puede replicar. Aunque reconoce que a algunas personas les pueda gustar verlos juntos, él prefiere la autenticidad de las experiencias vividas.