Se analiza el caso de la jueza María Verónica Micheli y los límites de la discrecionalidad presidencial en la designación de jueces. La Dra. Gelli argumenta que el presidente Milei, al ejercer una función discrecional, debe motivar sus decisiones y dar cuenta de ellas, especialmente después de que el Senado aprobara el pliego de Micheli.
Se menciona la opinión del jurista Gil Domínguez, quien sostiene que el presidente no puede negarse a firmar la designación una vez concluido el proceso con acuerdo del Senado. Se plantea la posibilidad de que Micheli recurra a la justicia contencioso-administrativa si su designación se ve interrumpida, y se compara la situación con el caso Marbury vs. Madison en Estados Unidos.