La investigación sobre la desaparición de la menor se centra en varias líneas, incluyendo la posibilidad de que ella misma haya tomado la decisión de desaparecer. Se realizó un allanamiento en la casa de su exnovio, un joven de 16 años, pero no se encontraron elementos relevantes, por lo que esta pista se ha descartado por el momento.
Se analiza la información proporcionada por compañeras de la menor, quienes indican que ella misma habría retirado el chip de su teléfono y eliminado sus redes sociales. Este dato, de confirmarse, podría ser crucial para entender si actuó por voluntad propia o si fue influenciada por terceros.
Los perros rastreadores no han podido avanzar más allá de la zona de la escuela y una estación de servicio, debido al olor a nafta que los desorienta. Por ello, se ha decidido ampliar el rastrillaje con más canes en la zona rural, específicamente en Los Molles, donde vive la menor.