Activistas de la ONG Environment Africa protestan en las calles de Caboé, Zambia, contra la minera global Anglo American por la contaminación por plomo. Las comunidades afectadas, incluyendo 140.000 mujeres y niños, denuncian una violación de derechos humanos y exigen a las autoridades actuar frente a la crisis ambiental.
Una demanda colectiva presentada en 2020 contra Anglo American por residuos tóxicos sigue en curso. La contaminación por plomo ha tenido consecuencias irreversibles en la salud, afectando el desarrollo cerebral y el crecimiento de los niños, quienes presentan niveles excesivos de plomo en la sangre.
Treinta años después de la salida de la empresa, las condiciones de vida en Caboé no han mejorado. Millones de toneladas de residuos mineros abandonados han sido expuestos al viento y al movimiento de camiones, esparciendo polvo de plomo. El nivel de plomo en el suelo es 300 veces superior al umbral peligroso.
A pesar de los riesgos, mineros artesanales continúan trabajando en las minas abandonadas por escasos ingresos. El marco legal es débil para responsabilizar a las empresas por los daños ambientales. El Banco Mundial financió proyectos de descontaminación, pero con resultados limitados.
En 2022, la ONU calificó a Caboé como una "zona de sacrificio", prácticamente inhabitable debido a décadas de actividad minera. Las familias luchan por proteger a sus hijos, pero la falta de acceso a exámenes médicos y tratamientos agrava la situación.