El líder chino Xi Jinping y Kim Jong Un se reunieron en Corea del Norte, fortaleciendo la alianza entre ambos países. Jinping enfatizó la necesidad de avanzar en el intercambio de militarización, dejando claro el apoyo incondicional de China al régimen norcoreano.
La visita de dos días, la primera de Jinping a Corea del Norte en siete años, resultó contundente. El mandatario chino expresó sentirse "profundamente complacido" y una "especial sensación de cercanía", lo que sugiere la posibilidad de nuevos acuerdos y alianzas estratégicas. Esta cercanía se da en un contexto de tensiones geopolíticas, incluyendo los enfrentamientos de China con Taiwán.