El sistema de banco de horas implementado tras la reforma laboral es criticado por su potencial para desorganizar la vida de los trabajadores, al generar incertidumbre sobre los horarios de finalización de la jornada. Esta falta de previsibilidad dificulta la planificación de actividades personales y familiares.
Se advierte que estos sistemas suelen surgir en contextos de crisis económica, donde la negociación con los trabajadores se ve influenciada por la amenaza de despidos. La implementación del banco de horas podría precarizar las condiciones laborales al eliminar el pago de horas extras con recargo.