Se cuestiona la responsabilidad del discurso de Oriana Junco al hablar de su transición de género y el rol de Aníbal Lotocki.
Se señala que su relato, si bien valiente, podría ser irresponsable al normalizar la figura de Lotocki, quien está siendo juzgado, y al no considerar las consecuencias para otras mujeres trans que no tienen sus mismos privilegios y terminan con médicos similares o peores.
Se argumenta que Junco debería ser más cuidadosa con sus palabras para no perjudicar a la comunidad trans en general.