El sector turístico de Irán, que solía recibir millones de visitantes internacionales anualmente, se encuentra en una profunda crisis debido a los recientes conflictos. La situación ha provocado que hoteles queden vacíos, vuelos sean cancelados y miles de personas pierdan su empleo.
Antes de la escalada de tensiones, Irán atraía a viajeros de todo el mundo por su rica historia, museos y patrimonio cultural. Sin embargo, el aumento de los ataques llevó al cierre de sitios turísticos y del espacio aéreo, provocando un colapso en la industria. Se reportaron daños en 164 sitios históricos y culturales, y 62 edificios fueron destruidos en 11 provincias.
La disminución en la ocupación hotelera, la cancelación de reservas por parte de agencias de viajes y el desempleo de guías turísticos han generado un impacto significativo en la cadena de valor del turismo. Los sectores de artesanía y transporte también se han visto gravemente afectados, con una recuperación lenta del tráfico internacional incluso después de la reapertura del espacio aéreo.