La reapertura del Estrecho de Ormuz, tras un posible acuerdo entre Irán y Estados Unidos, es incierta. Trump estima que podría ocurrir en dos o tres días, pero la Guardia Revolucionaria, en coordinación con Omán, podría controlar el paso y cobrar peajes, algo que Trump considera inaceptable.
El bloqueo de puertos iraníes por parte de Estados Unidos dificulta la exportación de petróleo, afectando los ingresos de Irán y generando temor a disturbios sociales por la crisis económica.
La Guardia Revolucionaria podría ver el control del estrecho como una oportunidad estratégica, a pesar de las declaraciones de Trump sobre aguas internacionales.