China está utilizando invernaderos inteligentes con inteligencia artificial para aumentar la producción de tomates en la región autónoma Uyghur de Xinjiang. Estos invernaderos controlan la temperatura, la luz y la humedad para optimizar el crecimiento del fruto.
El sistema semicerrado reduce la temperatura interior hasta 12 grados Celsius gracias a ventiladores y un panel polimérico que regula la transmisión de luz. Se utiliza CO2 de un parque industrial cercano para enriquecer el ambiente. La producción anual de tomate en la zona alcanza las 6 mil toneladas.