La invitada reflexiona sobre la importancia de la frivolidad como un descanso necesario para sobrellevar la dureza de la realidad y el dolor ajeno. Admite tener la capacidad de sentir profundamente el sufrimiento de los demás, lo que la lleva a necesitar momentos de esparcimiento.
Explica que las peleas, incluso por motivos triviales, son una forma de descargar tensiones y frustraciones acumuladas. Comparte una anécdota sobre una discusión con su hijo acerca de su manera de interactuar con la gente en la calle, defendiendo su derecho a saludar y a ser cordial con todos.