La investigación sobre la desaparición de Luciana se enfoca en un radio de 300 metros desde la escuela, donde se pierde su rastro. Se están utilizando perros para seguir posibles rastros y se analizan cámaras de seguridad, tanto públicas como privadas, en busca de indicios.
Se destaca la importancia de no descartar ninguna hipótesis y de activar rápidamente las alertas, como se compara con el caso de Agostina. La policía está trabajando casa por casa y revisando vehículos en la zona.
La colaboración de los vecinos es crucial, pero también se menciona la dificultad que generan las llamadas erróneas o equivocadas que distraen a los investigadores. El punto clave para la policía es el barrio y la escuela de Luciana, confiando en que alguien haya visto algo.