El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, promulgó una ley de regulación de estados de excepción para permitir la actuación de las Fuerzas Armadas en el control de protestas y bloqueos de carreteras.
Estas movilizaciones, impulsadas por sindicalistas y campesinos, exigen la renuncia de Paz y han provocado al menos 10 muertos y desabastecimientos.
Paz justificó la medida como necesaria para la defensa y protección de la población contra el "narcoterrorismo" que, según él, impulsa las protestas. Afirmó que el gobierno gobernará hasta 2030 y que el país está en peligro.
La ley no implica vigencia automática y requiere un decreto. Paz pidió a la Policía y las Fuerzas Armadas actuar con profesionalidad y firmeza.