La ballena jorobada conocida como Timmy, que había permanecido varada en la costa alemana y fue objeto de una costosa operación de rescate para devolverla al mar, murió poco después. Sus restos serán utilizados para producir biocombustible y generar energía industrial.
Las autoridades y la empresa encargada del proceso explicaron que la grasa de la ballena se convertirá en biodiesel. La autopsia no pudo determinar con certeza la causa de la muerte, lo que ha generado debate sobre la conveniencia de la intervención humana en estos casos, ya que algunos expertos advirtieron que podría agravar la situación del animal.