Se cuestionan las cifras fiscales y monetarias del gobierno, argumentando que la baja de la inflación se sostiene artificialmente por la recesión económica, la caída de las ventas y del consumo masivo.
Se señala que la actividad económica está concentrada en pocos sectores con poca vinculación al mercado interno, lo que no altera la ecuación de precios. Se critica la dependencia del equilibrio fiscal a la reducción del gasto, como mencionó el ministro Caputo.