Se analiza la desaparición de Agostina, enfocándose en las posibles pistas que podrían obtenerse del análisis del celular y las redes sociales de la joven desaparecida. Los expertos discuten la importancia de rastrear la geolocalización del teléfono, las compañías telefónicas y el uso de datos, así como la posible manipulación por parte de un delincuente.
Se plantea la hipótesis de que el delincuente podría haber descartado el teléfono para evitar ser rastreado. También se menciona la dificultad de las cámaras de seguridad para captar imágenes relevantes y la importancia de los perros rastreadores, aunque se señala que el rastro se pierde al subir a un vehículo.
La entrevista con el entorno de la víctima es crucial, según los psicólogos y fiscales, para obtener información sobre su estado anímico y posibles motivaciones para desaparecer. Se sugiere revisar redes sociales, cartas o diarios para encontrar pistas sobre su vida interior.