Se discute la delgada línea entre un homenaje y la explotación de la imagen de los actores a través de la inteligencia artificial. Se pone como ejemplo la posibilidad de crear una serie de ocho capítulos con un actor digital sin su consentimiento.
Se enfatiza la importancia de la aprobación y el control de los actores sobre su imagen digital, especialmente cuando se trata de creaciones que van más allá de un simple homenaje. El reclamo de los actores busca proteger sus derechos y evitar la proliferación de contenido generado artificialmente sin regulación.