Elizabeth, abuela de Agostina, expresó su frustración por la lentitud y la falta de respuesta de la policía en los primeros momentos de la desaparición de su nieta, contrastando con la rápida actuación en otros casos.
Relató que el mismo domingo de la desaparición, la familia se movilizó y acudió a la policía para realizar la denuncia, pero tardaron tres horas en tomarla. Elizabeth cuestionó la inoperancia de los efectivos que atendieron la denuncia inicial y la falta de seriedad con la que se trató el caso.
Comparó la situación con la desaparición de otra joven, cuyo caso avanzó más rápido, y sugirió que la ineficiencia policial y la posible influencia de vínculos con el poder pudieron haber retrasado la investigación del caso Agostina. A pesar de la bronca y el dolor, Elizabeth confía en la justicia y en que el fiscal Garzón esclarecerá los hechos.