El invitado reflexionó sobre la intensidad de vivir un mundial, describiéndolo como un "viaje terrible" en el momento, pero inolvidable una vez que pasa.
Destacó la responsabilidad que implica representar al país y la alegría de ver contentos a la familia y amigos.
Señaló que la presión se transforma en una responsabilidad bonita y que la adrenalina de afrontar desafíos con la selección se vuelve una adicción.