Un turista se arrojó a las Cataratas del Iguazú para recuperar su teléfono celular, poniendo en riesgo su vida por el objeto. Se especula sobre las razones, desde el valor del aparato hasta la posibilidad de que contuviera información comprometedora.
Se cuestiona la peligrosidad de la acción y el ejemplo que esto representa para los hijos, calificando al turista de "nabo" por la imprudencia.