Se reflexiona sobre cómo la tecnología impacta en la infancia, pero se destaca que la inocencia infantil permite ver la magia de los títeres y la vida que les imprime el titiritero.
Se menciona que los títeres, ya sea de mesa o de hilo, captan la atención de los niños y se utilizan como herramienta para estimular la capacidad de atención frente a la sobreabundancia de estímulos actuales. Se alude a una técnica psicológica y una película con Mel Gibson que abordan el uso de títeres como canalizadores de emociones.