El reality de convivencia se torna cada vez más tenso. Los participantes se acusan mutuamente de jugar con la salud y de tener estrategias basadas en el engaño.
Sol, una de las concursantes, enfrenta acusaciones sobre su supuesta anemia, la cual algunos participantes afirman que utiliza como estrategia de juego. Ella defiende su condición médica, mostrando pruebas y argumentando que su salud fue afectada por la falta de comida adecuada dentro de la casa, además de haber sido llamada "anorexica" y "mogolica" por otros participantes.
Por otro lado, se debate sobre la manipulación de la comida y las acusaciones de "doble moral" entre los concursantes. Algunos participantes afirman que nunca jugaron con la comida de nadie, mientras que otros insisten en que sí hubo intentos de manipulación y que se les acusó injustamente.
Las discusiones escalan a ataques personales, donde se cuestiona la autenticidad de las personalidades y las estrategias de juego. La tensión aumenta a medida que se acercan las galas de eliminación, y los participantes buscan desestabilizar a sus oponentes.