Se anima a los creyentes a participar de la Santa Cena como un acto de reafirmación de su fe en Jesucristo como Salvador. Se enfatiza que la decisión de seguir a Jesús es personal y transforma a la persona en una nueva criatura.
Se recalca que la Santa Cena es para los salvos, aquellos que creen que Jesús murió por sus pecados y resucitó. Se invita a quienes aún no han tomado esta decisión a hacerlo en ese momento.
Al participar de la Santa Cena, se recibe la vida de Cristo y se renueva la vida, declarando que se es de Cristo y que se participa del nuevo pacto a través de su sangre.