La reforma laboral implementada por el gobierno de Javier Milei comienza a aplicarse con la firma del primer acuerdo de "banco de horas" entre la empresa Mirgor y el sindicato Smata, afectando al sector de autopartes.
Esta modalidad permite a la empresa compensar jornadas según necesidades operativas, pagando horas extra solo si se trabaja los fines de semana. Se advierte que esto podría generar una competencia a la baja en los salarios, precarizando las condiciones laborales.
La medida se da en un contexto de caída en la producción y ventas del sector automotriz y de autopartes, y se compara con la situación de "esclavos del siglo XXI".