El seleccionado argentino enfrenta la posibilidad de perder a su mejor jugador, Lionel Messi, de cara a la previa del Mundial. El cuerpo técnico, liderado por Scaloni, se preocupa por la condición física del astro, quien aún no ha realizado fútbol formal.
La preocupación por las lesiones es alta, ya que un desgarro implica un mínimo de 21 días de inactividad, sumado a la exigencia física constante de la temporada. Perderse un mundial es devastador para cualquier futbolista profesional, como relata un panelista que vivió una situación similar en 2006.
Se discute la estrategia de Scaloni para los próximos amistosos, evaluando si dará minutos a los jugadores jóvenes para el recambio o si priorizará resguardar a los lesionados. El rival de turno, Islandia, propone un juego diferente al de Honduras, con mayor transición y menos mediocampo, lo que podría permitir al seleccionado argentino tener mayor movilidad.
Un punto clave es la evaluación del estado físico de los jugadores, quienes vienen de una temporada extensa. La tecnología actual permite al cuerpo técnico monitorear de cerca la condición de cada futbolista, aunque la decisión final recae en ellos. Se menciona la posibilidad de que jugadores como Montiel o Paulo Dybala, a pesar de su historial, no lleguen al 100% para el torneo.