Se aclara que poner a Dios en primer lugar no es parte de la ley, sino un principio escritural mencionado por Jesucristo en Mateo 6. Es un principio de honra y adoración que pone a Dios en el centro de la vida.
Las primicias aseguran que Dios sea lo primero en la vida. No se trata solo de finanzas, sino también de pensamientos y palabras de adoración y gratitud dirigidas a Dios. Se enfatiza que la mejor energía y el mejor tiempo de la mañana deben ser la primicia del día para el Señor.