La tensión en Perú aumenta a medida que avanza lentamente el escrutinio de las elecciones presidenciales. Con el 92% de los votos escrutados, la diferencia entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez es de menos de un punto porcentual, lo que podría extender la definición del resultado por semanas o meses.
Ambos candidatos presentan visiones antagónicas: Fujimori, de derecha, promueve el orden y la inversión privada, mientras que Sánchez, de izquierda y heredero de Pedro Castillo, propone una agenda social y la redacción de una nueva constitución.
La estrecha diferencia de votos y la tendencia a favor del candidato de izquierda en zonas rurales, que contrastan con la preferencia por Fujimori en áreas urbanas como Lima, hacen prever una elección voto a voto. La historia de Perú, marcada por la inestabilidad política y la destitución de presidentes por parte del Congreso, añade un elemento de incertidumbre sobre la duración del próximo mandato.