La tensión política se apoderó de Perú tras el balotaje presidencial, donde Roberto Sánchez (izquierda) superó por mínima ventaja a Keiko Fujimori (conservadora). El avance de Sánchez, impulsado por el voto rural, provocó una caída en los mercados financieros y las acciones mineras.
Las autoridades electorales advirtieron que el escrutinio definitivo de actas impugnadas podría extenderse hasta julio, manteniendo la incertidumbre sobre el resultado final.