A pesar de la inestabilidad política en Perú, con ocho presidentes en la última década, el país mantiene un rumbo económico definido gracias a la independencia del Banco Central. El mismo presidente del Banco Central lleva 20 años en el cargo, lo que proporciona reglas de juego claras y atrae capitales e inversiones.
Sin embargo, la economía peruana enfrenta desafíos como la alta informalidad laboral (casi el 80% de la población) y el aumento de la inseguridad y la violencia. Keiko Fujimori ha apelado a un discurso de "mano dura", similar al de Bukele, para abordar estos problemas. Además, el alza de precios, influenciada por conflictos internacionales como la guerra en Medio Oriente, también afecta el bolsillo de los peruanos.