Los abuelos de Agostina, Elisa y Miguel, relatan episodios de violencia ejercidos por el padre de la niña, quien supuestamente la golpeó y maltrató psicológicamente.
Explican que Agostina decidió irse a vivir con ellos tras un incidente de maltrato, y que el padre no cumplía con su rol de progenitor.
Desmienten versiones sobre la tenencia compartida, afirmando que Agostina vivía con ellos y que el padre no se comunicaba ni respondía sus llamados.
Aseguran que el padre de Agostina no fue un padre presente y que sus acusaciones hacia Melisa son infundadas, dado su abandono.