Se detalla la organización del velatorio del Indio Solari, destacando la extensión de la fila que llegó hasta Puente Pueyrredón y la fluidez con la que se permitió el ingreso de las personas a la capilla ardiente.
Se subraya la importancia de que cada asistente tuviera su momento para despedirse, garantizando un cierre emotivo y respetuoso. La organización buscó facilitar la experiencia de los fanáticos, a pesar de las largas horas de espera y las condiciones climáticas.
Se recuerda que el Indio Solari, consciente de su enfermedad desde hace 10 años, había dado entrevistas donde se percibía su estado de salud. La despedida masiva, sin embargo, confirma su estatus como ídolo popular y la profunda huella que dejó en varias generaciones de argentinos.